‘Objetivos y expectativas para las #Elecciones2023’
En menos de 200 días tendrán lugar las elecciones municipales y las autonómicas en algunos territorios. Durante todos estos meses veremos como las diferentes candidaturas trabajan para conseguir cumplir los objetivos fijados por los equipos de campaña.
Como ya hablamos en el monográfico “10 pasos para el sprint electoral”, la determinación de los objetivos es fundamental a la hora de que una campaña triunfe o fracase al conocer los resultados de las urnas.
Estos objetivos deben ser siempre alcanzables, reales y medibles. Siendo fijados siempre tras conocer el contexto de partida de nuestras siglas. Ganar las elecciones NUNCA puede ser el objetivo, sino una meta a la cual solo es posible llegar si somos capaces de definir previamente unos propósitos y cumplir con ellos.
Además, en ocasiones, gobernar el municipio no será una meta alcanzable, por lo que deberemos trabajar otro tipo de estrategia de cara a la campaña electoral. Si somos capaces de competir y optar a conseguir el gobierno trabajaremos con una campaña electoral. En cambio, si nuestro rival está fuerte y es imposible desbancarlo, deberemos trabajar una campaña de imagen para mejorar la percepción sobre nosotros y así prepararemos a la persona candidata para volver a intentarlo en el siguiente mandato.
Y relacionado con los objetivos está la gestión de las expectativas. La RAE define expectativa como la «esperanza de conseguir algo». Esto en política está ligado a las declaraciones públicas que realizan las personas candidatas y que en ocasiones pecan de alejarse de los objetivos fijados por la candidatura.
Y este factor es, junto a los objetivos, uno de los que determina el éxito y fracaso a la hora de evaluar los resultados ya que se puede ganar perdiendo y perder ganando. Los objetivos nos permitirán realizar un análisis interno de puertas para dentro y las expectativas lo harán respecto a lo que la población y la agenda mediática esperaban de nosotros.
Algunos ejemplos de la gestión de expectativas.
Recientemente en las “midterm elections” de Estados Unidos, hemos visto cómo los republicanos y Trump han manejado mal las expectativas, creando una idea equivocada de lo que podía ocurrir.
Lo que ellos llamaron como “ola roja”, finalmente no fue así y el partido Demócrata y Biden mantuvieron el tipo bastante bien en las elecciones. Por ello, tanto los Republicanos como Trump han perdido ganando y los votantes han quedado decepcionados por las expectativas creadas.
Otro ejemplo de gestión de expectativas es la campaña de Juanma Moreno para las andaluzas de 2022. En este caso el equipo del presidente andaluz comenzó la campaña hablando de mayoría suficiente y pidiendo gobernar en solitario. Pero tras comprobar que el apoyo iba en aumento, subió el discurso afirmando que si votaban a su proyecto podía optar a la mayoría absoluta, algo histórico en Andalucía ya que es una comunidad tradicionalmente socialista. Finalmente, obtuvo el ansiado resultado y fue todo un éxito la gestión de expectativas.
Por tanto, si quieres llevar la resaca electoral de un modo más ameno, fija de forma correcta los objetivos y maneja las expectativas de forma estratégica. Recuerda: se puede perder ganando y ganar perdiendo.
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